By Laura Fernandez e Irene Villalón (Nutrición Lebrija)

¿Qué sabes de los edulcorantes?

Los edulcorantes son aditivos alimentarios que se utilizan ampliamente como sustitutos del azúcar para endulzar alimentos y bebidas con la adición de menos o ninguna calorías. También se utilizan en medicamentos, productos para el cuidado de la salud, como la pasta de dientes y los complementos alimenticios. Los edulcorantes proporcionan un sabor dulce deseado con la adición de poca o ninguna energía. Se pueden agregar a una amplia gama de productos con bajo contenido de azúcar o sin azúcar, como refrescos, chicles, confitería, postres congelados, mezclas de postres, yogures y pudines, según las condiciones de uso aprobadas.

La seguridad de los edulcorantes aprobados ha sido evaluada y confirmada repetidamente por numerosos organismos reguladores y científicos de evaluación de riesgos. De hecho, los edulcorantes son los aditivos alimentarios más ampliamente investigados disponibles en el mercado.

Además, una serie de expertos se reúnen para evaluar los datos toxicológicos y recomendar los niveles de IDA (Ingesta Diaria Admisible) para humanos antes de la aprobación del edulcorante. La IDA hace referencia a la cantidad de dicho edulcorante que puede consumir una persona al día sin que suponga un riesgo para su salud.

Los edulcorantes autorizados en la UE son: acesulfamo K, aspartamo, ciclamatos, neotamo, sacarinas, glicósidos de esteviol y sucralosa.

Las normas para el etiquetado pretenden informar debidamente cuando un producto contiene un edulcorante. Por tanto, cuando un alimento o bebida contiene edulcorantes, este puede aparecer de dos formas en la lista de ingredientes, con el nombre del edulcorante (p. ej., sacarina) o el número E (p. ej., E954). Además, de incluirse en la lista de ingredientes, debe aparecer el término «con edulcorante(s)» claramente en la etiqueta junto con el nombre del producto alimenticio o bebida.

Durante las últimas décadas, se ha sugerido limitar o evitar el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar y los edulcorantes se han promovido como una posible herramienta para ayudar a reducir los azúcares y la ingesta total de energía al aportar un sabor dulce deseado con pocas o ninguna caloría. Sin embargo, aún se debate acerca de las implicaciones de su consumo. Actualmente hay tres hipótesis por las que se cuestiona la inocuidad de los edulcorantes en relación a su efecto sobre el peso corporal, la modulación del apetito o la modulación de la microbiota.

El control del apetito es un mecanismo fisiológicamente complejo regulado por multitud de sistemas y hormonas. A groso modo, dos mecanismos influyen principalmente. Uno es el sistema de homeostasis y el otro es el sistema de recompensa. Se ha descrito que el azúcar es un potente activador del sistema de recompensa y potencia su consumo por este mecanismo. En los últimos años se han estudiado la influencia de los edulcorantes sobre la regulación de ambos sistemas. La evidencia reciente apunta a que los edulcorantes, sean calóricos o acalóricos pueden actuar sobre ambos sistemas. Los mecanismos que se usan para explicar los procesos son que la falta de calorías hace que tengan un menor efecto saciante y, a su vez, los edulcorantes proporcionan un sabor dulce que independientemente del aporte de calorías es capaz de activar el sistema de recompensa al igual que lo activa el sabor dulce del azúcar. Esta activación del sistema de recompensa hace que la persona siga teniendo preferencias por los sabores más dulces.

Otro aspecto controvertido de los edulcorantes es si benefician la pérdida de peso o por otro lado promueven su aumento. Las conclusiones no son claras puesto que depende del tipo de estudio y queda mucho por investigar. Sin embargo, se ha sugerido que el consumo de alimentos y bebidas que contienen edulcorantes a largo plazo puede asociarse positivamente con el sobrepeso y la obesidad abdominal. Esto correlacionaría con el hecho de que modifican el apetito y la ingesta, ya que, mediante la modulación del sistema homeostático y del sistema de recompensa, puede modificar la ingesta calórica total. Estudios observaciones apuntan a que puede su consumo habitual puede a largo plazo asociarse a un aumento de peso, pero los ensayos experimentales no lo han confirmado.

Finalmente, se estudia actualmente si el efecto de los edulcorantes puede estar mediado por su interacción con la microbiota. Hay estudios que apuntan a que determinados edulcorantes pueden interaccionar con la microbiota sin embargo los resultados positivos en estudios en animales no pueden extrapolarse aún a humanos. Además, los estudios se hacen utilizando diferentes edulcorantes y diferentes dosis por lo que tampoco se pueden generalizar los resultados a todos los edulcorantes.

Por tanto, los edulcorantes pueden ser una herramienta para disminuir el consumo de azúcar. Pero su uso debe ir orientado a reducir progresivamente la cantidad que empleamos de forma que nos acostumbremos a los sabores de los alimentos. De esta forma, nuestro gusto y nuestra preferencias no quedarán tan ligadas al sabor dulce.

Si crees que necesitas atención nutricional, infórmate de nuestros servicios en el Centro Cristina Andrades de manera totalmente gratuita.