By María Dolores Lara

Hoy vengo a compartir con vosotros/as información sobre un problema que está cada vez más extendido en nuestra sociedad; me refiero a las drogodependencias. Los puntos que expongo a continuación pueden servir como un primer paso para identificar si yo, o un familiar, tenemos un problema de adicción. Comencemos…

La principal característica, además del deseo por la sustancia y la necesidad de consumir, se encuentra en la pérdida de control sobre la misma. Esto se manifiesta en que la persona consume la sustancia con frecuencia, en cantidades cada vez superiores o durante un tiempo más prolongado del previsto, además del fracaso en el intento de abandono o en el control de la cantidad que se consume.

Existe un deseo persistente por ella y se invierte mucho tiempo en las actividades relacionadas con la sustancia. Esto engloba TODO lo relacionado con la misma, tanto para conseguirla como consumiéndola, además de recuperándose de sus efectos. En este sentido, quisiera aclarar que el consumo de fin de semana también puede llegar a ser una conducta adictiva en la medida que consumes durante esos días (incluyendo el viernes) y posteriormente pasas recuperándote física y psicológicamente de la sustancia otro día o un par más; de manera que, en suma, la sustancia ocupa de media entre 4 o 5 días de la semana.

Otro de los indicadores que nos pueden llevar a pensar que tenemos un problema es la relación existente entre el consumo de la sustancia o la conducta adictiva y el incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar. Esto quiere decir que podemos dejar de lado obligaciones laborales o personales y poco a poco, sin darnos cuenta, vamos restándole importancia a otros aspectos de nuestra vida. Esto implica también el abandono o el descenso de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.

Teniendo en cuenta lo anterior, podemos decir que este tipo de conductas trae consigo problemas sociales o interpersonales, que son provocados y/o agravados por los efectos de las drogas y que, a pesar de ello, se siguen consumiendo.

No podemos olvidar que generan tolerancia, es decir, una necesidad de consumir cantidades cada vez mayores de la sustancia para conseguir el efecto deseado. Así como abstinencia, lo que nos lleva a consumirla para evitar los efectos secundarios.

Por último, aunque no menos importante, se encuentra la actitud de negación ante el consumo. La persona puede entrar en un bucle de negación donde no reconoce el problema que tiene, quitándole importancia al consumo con frases como “no es para tanto”, “yo controlo” “yo no soy como otros”, “yo no consumo tanto”. De esta forma minimiza el problema y no asocia que los problemas que está teniendo en otras áreas de su vida como el trabajo o la familia son consecuencia del consumo.

 

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