By Cristina Andrades

“A los kilos con amor”

Queridos kilos de más o de menos ¿Vosotros tenéis la culpa de que cada día ayude en su camino a personas que han sufrido y sufren con vuestra presencia o ausencia?

¿Es vuestra culpa que la sociedad rechace todo aquello que salga de una normativa en la cual la diversidad corporal se encuentra ausente?, ¿Es vuestra culpa que seamos exigentes y tan críticos con nosotros que no podamos disfrutar de la vida por no creernos merecedores de ella a no disponer del cuerpo “adecuado”?  Mi experiencia en consulta y formativamente me dice que no. Queridos kilos, os descargo de la culpa. No tiene la culpa la diversidad corporal, la culpa recae en la no tolerancia, el no permitirnos disfrutar y las exigencias perpetuas que nos acompañan.

Cada día que pasa por mi sofá turquesa (o mi portátil) alguien que ha sufrido o sufre por no tener un cuerpo “normativo” siempre realizamos en algún momento del acompañamiento la misma pregunta ¿Qué es el cuerpo? Quizás todos/as al pensar en cuerpo rápidamente concretamos adjetivos de belleza o disgusto hacia lo que nuestra figura nos genera. Sin embargo, cuerpo es mucho más que todo eso (O mejor dicho, cuerpo ni siquiera es levemente eso). El cuerpo es aquello que alberga nuestros órganos, es aquello que permite que vivamos; que sostiene y pone en marcha nuestro funcionamiento para sobrellevar el día a día. Y continuamos… ¿Funciona tu cuerpo? En la mayoría de los casos la respuesta es afirmativa y si por algún motivo de salud alguna parte de nuestro cuerpo no funciona sentimos compasión por ella y nos adaptamos para que en nuestro día a día no notemos dicha dificultad.  Pero entonces me pregunto, ¿Qué ocurre cuando una cualidad de nuestro cuerpo o la representación que tenemos de ella (imagen corporal) no se asemeja a lo que nos gustaría que fuera? ¿Somos compasivos, nos adaptamos, la respetamos y cuidamos? Muy lejos de la realidad están estas acciones.  Cuando se trata de juzgar una cualidad de nuestro cuerpo que construimos y valoramos a través de múltiples influencias (nuestra cultura, la moda, nuestra historia de vida…) somos los mayores jueces con graves consecuencias preparadas por no tener lo que “deberíamos” como si de nuestra propia voluntad se pudiera conseguir casi cualquier cosa (citar a los autores de la transformocacion mariposa).

 

Y así, pasito a pasito, nos alejamos de nosotros y abandonamos muchas conductas de autocuidado que nos permiten conectar con lo que más rechazamos.

¿Y si comenzamos a intentar mirar nuestro cuerpo desde sus funciones y lo que nos permite? Es un buen punto para comenzar a reflexionar…

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